Escribir para la escena

El espacio vital de los dramaturgos se ha vuelto sofocante y diminuto, casi una celda de aislamiento y castigo.

Una descripción del proceso que casi liquidó la dramaturgia hacia fines del siglo XX puede leerse en mi artículo Dramaturg o la eminencia gris, publicado en la revista Relaciones de abril de 2002 en Montevideo. Algunos funcionarios creen que mi crítica a la figura erudita del Dramaturg atenta contra las fuentes de trabajo de los escritores. Estoy de acuerdo, siempre que esos escritores prefieran no escribir. Creo que es preferible que un escritor, antes que asesorar a un productor, escriba.

A fines del siglo XIX Stanislawsky se irguió en intérprete de las intenciones de los dramaturgos; tres décadas más tarde, Artaud fue más lejos, y exigió una valoración del teatro en tanto acto vivo aquí y ahora, chispa que salta entre el actor y el espectador. En la segunda posguerra siguieron Grotowski y Kantor, que ya hablaban sin ambages de corregir al dramaturgo para que la obra se adecuara a sus intenciones como directores.

Con Barba desaparece el texto como objeto anterior a la puesta en escena. El proceso de refundación de la dramaturgia durante los años cuarenta, cincuenta y sesenta, con Brecht, Becket y Ionesco, intentando entroncarse en la herencia de Artaud, y Miller, Williams y O'Neill, renovadores de temas y abordajes narrativos se detiene hasta fines de siglo, cuando entran en escena los dramaturgistas, nuevos especialistas de la dramaturgia, que se convirtió en una definición desleída de la suma del trabajo del autor y el director (ver el artículo citado).

El juego de Brecht con la ruptura de la ficción, y el del teatro del absurdo con la deslegitimación del eje racional del lenguaje evidencia la desconfianza del los artistas de la escena hacia la palabra.

El surgimiento en todo el mundo de nuevos nombres asociados a renovaciones en la escritura para teatro, en los últimos años del Siglo SXX hace pensar que se ha renovado el interés por los textos escritos por dramaturgos, es decir, escritores especializados principalmente en tres asuntos: creación de personajes complejos; desarrollo de diálogos incitantes; y armado de intrigas excitantes.

Esas son las habilidades del oficio. Si además el dramaturgo logra tocar la esencia de un problema de su tiempo; si por azar hace contacto con un asunto trascendente para el ser humano de cualquier época; si por casualidad es un virtuoso de la lengua, entonces quizá aparezca sobre la tierra un nuevo artista.

El taller de dramaturgia del Centro de Escritura que ahora se abre en la EAM no aspira más que a otorgar un espacio para el desarrollo de la creatividad de los participantes, mostrar algunos trucos del oficio, estimular el análisis de los grandes autores y ayudar a instalar el hábito de la escritura cotidiana.

Las clases, que son presenciales tienen un componente expositivo, en el que el docente expone asuntos teóricos (creación de personajes, estructura dramática, principios y finales, diálogos, etc.). Se puede ver un ejemplo de una exposición para una clase (en este caso de guión) tocando aquí.

Todas las clases se publican en Internet, con acceso restringido a los alumnos, como complemento y archivo, y además sitio de referencia para diversos vínculos que aportan recursos para escritores.

Luego, el docente propone algunos ejercicios con finalidades nítidas y bien definidas, para realizar en el domicilio de cada uno. Los textos realizados con ayuda de esos ejercicios se leen en clase, o se publican en este sitio. Esta publicación tiene fines de intercambio entre los estudiantes, y está a cargo de cada uno de los interesados, que decide qué y cuándo publicar.

Escriba aquí para saber más, inscribirse como interesado para recibir noticias cuando se abran las inscripciones, o para otras consultas.

 

DOCENTE: Carlos Rehermann. Novelista y dramaturgo, premio Florencio 2002 por mejor texto de autor nacional (A la guerra en taxi). Premio Centro Cultural de España 2006 por Basura.

Las tutorías
Clases y aasesoramiento personal, centrados en un trabajo concreto, en proceso o proyectado. Escriba al correo de abajo.


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