Fábula
triunfante
Alguien
creyó encontrar remedio a todos los males y ha recluído
en colonias periféricas a los enfermos del lenguaje. Entre la variedad
de convalecientes se impone un Geómetra cuya amada ("fastuoso
palacio de grasas geométricas, esponja descomunal, elefante blanco
atacado por un lápiz") gravita sobre el lector hasta fascinarlo.
Con el deslumbramiento del estilo, ha hecho lo quje pocos: narrar el acto
de hacer poesía.

En su pormenorizada serie de aciertos, China es un frasco de fetos pone el sentido en estado de alerta, al borde de su extinción. Se trata -aunque lo que trata sea lo de menos- de una novela proclamada como aerolito y sucesión de hostilidades contra la razón. Con su indumentaria, que es poesía y consecuencia lírica, entra por la puerta principal a la fiesta del idioma, tras la cual conviven lo cómico, lo telúrico y lo que recién acaba de llegar. Eso justamente: una novela nueva, es lo que Espinosa ha escrito. (Eduardo Espina)
El texto de Gustavo Espinosa tiene pasajes de un lenguaje descriptivo plagado de imágenes realmente logradas y de un humor rabelesiano, que ha merecido un destaque especial del jurado, al servicio de un argumento delirante y no difícil de referir a momentos -anteriores, tal vez- de esta misma sociedad uruguaya. (Revista Posdata )
Gustavo Espinosa nació en Treinta y Tres en 1961. Ejerce la docencia de literatura, es compositor y músico de rock, y periodista. China es un frasco de fetos es su primer novela, que permaneció 10 años inédita, y fue premiada en el concurso de novela Posdata 2000.
